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El Barcelona (no) debe vender a Pedro

Porque ambas perspectivas merecen ser representadas.

Paolo Bruno/Getty Images

El Barcelona debe vender a Pedro.

Suelen decir que un entrenador debe enfocarse más en mantener felices a los suplentes en lugar de los titulares. Esto tiene un cierto grado de verdad: el entrenador debe mantener en un buen estado de ánimo a quienes no pueden jugar todos los partidos –quienes son titulares, van a estar felices por el hecho de ser regulares en la alineación. Pero eso no es eterno y es natural que un jugador con ambición desee jugar más, además de ser considerado como una pieza importante en el engranaje de su equipo. Es un pensamiento totalmente entendible y que debe ser admirado por cualquiera que conozca algo de esto.

Pedro Rodríguez, exceptuando una brillante temporada como titular en la 2.010/11, siempre ha sido considerado como un revulsivo de los blaugranas debido a su polivalencia, instinto goleador y capacidad de jugar en todas las posiciones del ataque. Es, para todos los efectos, el plan B de los culés cuando necesitan refrescar su ofensiva. Pero por los reportes que están pululando por el internet, se nota que Pedro se ha cansado de ser un mero plan B y está buscando otros horizontes. Cosa totalmente entendible para un jugador que ya lo ha visto y hecho todo con este equipo.

Y los hinchas del Barcelona no deben sentir ninguna molestia o satisfacción por la más que posible marcha de uno de sus jugadores más divisores en cuanto a opiniones se refiere: la venta de Pedro se veía venir desde la temporada pasada. ¿O qué se le puede decir a un jugador que lo ha ganado todo en la institución –haciendo goles muy importantes en el proceso- y que ni siquiera se le puede garantizar un puesto de titular en el ataque cuando se tiene el mejor tridente del mundo entre manos? Así como yo razono esto, Pedro puede razonar lo mismo. Ha vivido y logrado todos los sueños que un barcelonista puede idealizar y los ha conseguido siendo una parte importante; ahora impera en él la necesidad de conocer otros ambientes y, más importante que eso, sentirse titular de nuevo. Y el Barcelona no le puede ofrecer eso ahora mismo.

El Barcelona no debe vender a Pedro.

Pasando por un proceso legal que no les permite registrar jugadores nuevos hasta Enero del 2.016, el FC Barcelona no está en una posición muy favorable para perder más jugadores. Ciertamente, no pueden ofrecerle un rol más predominante a Pedro en el ataque en detrimento del triunvirato Neymar-Suárez-Messi, pero sí se le debe ofrecer una oportunidad para quedarse cuando no existe una plétora de opciones en el fútbol actual que acepten llegar al equipo culé, ser suplentes y comprendan el estilo de juego como lo puede hacer alguien de la casa como nuestro protagonista. Es una opción muy favorable contar en el banquillo con un jugador que ha ganado tanto en sus 27 años de edad, conoce a la institución en su entereza y tiene el don innato de estar en el lugar correcto en el momento indicado en el área contraria.

También está el tema de mantener a un jugador feliz. Sí, Pedro se quiere ir; pero eso no significa que esté molesto con el club –el Barcelona nunca le ha hecho falsas promesas y siempre han sido directos con su rol en el equipo, cosa que él había entendido hasta este punto cuando decidió, razonablemente, buscar oportunidades donde pueda atisbar un puesto de titular. Todo eso está muy bien, pero la cuestión es la siguiente: si el Barcelona vende a Pedro, ¿a quién se puede traer que acepte el rol de primer suplente ofensivo y que se adapte al estilo del equipo como lo hace el canterano? Muy pocos. Y pensando aquí rápidamente, me es muy difícil elegir uno… si es que lo hay. Hoy en día, los jugadores altruistas que saben aceptar su papel de súper suplente son muy pocos y Pedro entra en esa rareza de categoría; los culés estarían perdiendo un activo bastante sagaz que le bajaría sabiamente el minutaje a los atacantes principales durante una larga temporada y que tiene experiencia en los partidos más importantes de todas las competiciones.

Y es que su marcha del club es el deseo del propio Pedro y no del club, como he dejado entrever hasta ahora; Luis Enrique claramente lo estima, pero la triste realidad es que nuestro protagonista no tiene el suficiente nivel para ser titular en el Barcelona en estos momentos. No con estos interpretes ofensivos. Por lo tanto, requeriría una concesión bastante buena de Bartomeu, Enrique y compañía para que el jugador se quedara. Sobre todo cuando equipos como Chelsea, Liverpool o Manchester United aparecen como opciones ideales de traspaso y algunos de estos equipos ingleses pueden asegurarle minutos que el Barcelona, simplemente, no puede.

Un equipo campeón se compone tanto de grandes titulares como de grande suplentes; y en una temporada donde el Barcelona va a jugar una infinidad de partidos, es imperativo que jugadores de este talento (polivalentes, ambidiestros, con olfato de gol y experiencia) no dejen el barco fácilmente puesto que con 27 años aún puede aportar mucho al club. De todas maneras, será Pedro el que tenga la última palabra.